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20 dic 2009

Por un desatino

Habiéndose olvidado del reflejo de su alma, pensó en ella con el corazón espeso, la mente vacía, la paciencia alejándose y la razón enfrentada. Batallas mas largas no se han conocido, qué las contadas en las cruzadas, y las que sufría por un desatino.
Truhán de palabra fácil; canalla de lengua viperina; mentor de doncellas presumidas. No quiso reprimir sus palabras, ni su lengua, ni su lanza, ante la doncella que más mandaba; y terminó la noche danzando, sobre la reina de aquel palacio.
Enterosé el Rey de aquel encuentro, y le condeno a muerte en la plaza del reino. El castigo fue ejemplar, pues debía salvar su honor, su amor, y su dolor. Le arrodilló en la plaza del pueblo y le despojo de sus tres talentos; cabeza, lengua y lanza.
Jamás nadie olvido la imagen de aquel día, pues el orden era lo que más dolía. Primero el armamento, después la víbora qué portaba dentro, y por último la cabeza; asegurándose así que el reo estaba despierto hasta el último golpe de efecto.
Besos
Jim

6 abr 2009

No tienes cartas

Un manto negro cubría mi mente, solo una frase se repetía rompiendo el silencio “No tienes cartas”, “No tienes cartas”
Me desperté sobresaltado (y a causa de esto) mi cabeza golpeo bruscamente la estantería de encima de la cama. En consecuencia, el duro golpe me devolvió a la posición original aunque con un ligero cambio de ángulo, el cual fue suficiente para desestabilizarme y conseguir que estampara mi cara contra el suelo de madera, y aunque logre agarrarme al colchón para intentar evitar dicho final, no solo no lo conseguí, sino que además conseguí que éste cayera sobre mi desprotegido costado.
Mi chichón, mi cara dolorida, mi costado golpeado y yo, comenzamos a gatear dirección al armario sin tiempo siquiera para quejarnos. Mientras gateábamos rápidamente, que no sigilosamente; la punta de los dedos de mi mano izquierda rozo lo que intuí era el pie de la guitarra, así que; para no chocarme contra ella, y en la más negra oscuridad, cambie mi dirección; con lo que conseguí golpear los dedos de la otra mano con la parte baja del amplificador. Tal fue el daño, que intente chuparme los dedos para aliviar el dolor, aunque lo único que conseguí fue perder el equilibrio y volver a precipitarme contra el suelo. . . .aunque esta vez, para que mi cara no se volviera golpear contra el suelo, fue mi benévola cabeza la que decidió estamparse contra la puerta del armario.
Magullado, dolorido, jodido o puteado, habrían sido las palabras que hubiera utilizado para describir mi estado. Pero en ese momento la mejor palabra que me definía era angustiado. Angustiado por la terrible pesadilla:¿o quizás no fuera una pesadilla? . . sea como fuere, la duda seguía en mi cabeza martirizándome y tenía que comprobar si era real o no . . . .
Como pude, empuje la puerta corredera del armario y busque en la esquina del fondo una carpeta azul sujeta por una infinidad de gomas. Rápidamente quite la primera goma, con tan mala fortuna; que esta se rompió. Esto provoco que el resto de las gomas salieran disparadas en todas direcciones ocasionando que varias de ellas golpearan mis brazos y mi cara . . .
Con la carpeta en mis manos y ya sin ninguna goma, me di cuenta que la luz continuaba apagada, así que me levante como pude y fui tanteando el aire en dirección al interruptor. Di un paso, otro paso, y al tercer pasito estampe mi pie contra el canto de la puerta, la cual estaba a medio camino de cerrarse o de abrirse, según se mire. El dolor fue (otra vez) tan insoportable que tuve que soltar la carpeta para agarrarme los dedos del pie derecho, no sin antes pulsar con la mano libre el interruptor de la luz y poder ver cómo me golpeaba el codo contra el pupitre de madera y caía de nuevo al suelo.
Tirado en el suelo, de piernas cruzadas, con la mano izquierda en los dedos del pie derecho, con la mano derecha en el codo izquierdo, presionando el costado con los dedos doloridos, y con la cabeza a punto de explotarme . . . me reconforto ver que todo había sido una pesadilla. . .
Al soltar la carpeta (tras golpearme el pie) ésta cayó al suelo y todo su contenido se esparció por la habitación. Y aunque estaba casi inconsciente, pude ver todas las cartas que había recibido en mi vida.
Había cartas de amigos, cartas de amigas, cartas escritas en rojo, en azul, en negro, en verde!, cartas escritas a máquina, a mano, cartas con fotos, cartas con dibujos, cartas de colores, cartas de olores!, cartas dentro de sobres repletos de comentarios, cartas dentro de sobres llenos de pequeños dibujitos que cubrían todo el sobre, cartas de personas de Madrid, de Calpe, de Alicante, de Zaragoza, de New York, de Valencia, de Argentina. . . . .
Por fin recobre la tranquilidad. Y la angustiosa frase “no tienes cartas” desapareció de mi mente. Un segundo después me quede dormido en el suelo con mis cartas.
Besos
Jim

21 ene 2009

La parca

-Duerme tranquilo mi vida, duerme y descansa hasta que tú alma no necesite más. Siente como tus sueños e ilusiones inundan tú vida de nuevo, aunque ambos sepamos con certeza que solo serán para añorarlas cuando el sueño decida abandonarte.
Cierra tus ojitos despacio, dejando que tus pestañas se adueñen de tú mirada, y dame un poco de esa tranquilidad que albergas en tu rostro, esa imagen que desde que naciste te fue negada y que solo yo puedo admirar.
Déjame tocarte mientras tú respiración se relaja, y notar como tú piel va cambiando su temperatura con el transcurso de mi tiempo. Siente como mi inerte existencia te va enloqueciendo y ábrete para mí, descubriéndome todos tus deseos.
Permíteme acompañarte en tú viaje amor, prometo no molestarte, tan solo permíteme conocerte y a cambio me convertiré en tú mejor amiga, en tú discreta y silenciosa compañera.
Llegarás a implorarme como muchos antes lo hicieron que sea los ojos que vigilen por ti. Consiente que sea yo la que cuide de ti como solo una madre sabe hacer y abrazarte a través de tu sombra para no consentir jamás que el frío aborde tu alma.
Transforma mi cometido en uno de tus largos viajes y seguiré dispuesta a compartir tú tiempo con algunos de mis segundos sobrantes. Sabes que siempre te sentirás seguro a mi lado, lo has comprobado fugazmente, todos lo saben, y sin embargo tan sólo tú escapas a mis susurros.
Resistirte no te hará ganar ninguna guerra, tan sólo aumentará de deseos mi ser por conquistarte y sin embargo aminorará mi piedad para cuando consiga poseerte.
A través de los tiempos todos habéis formado parte de mí, como yo estoy presente en cada segundo de vuestras vidas. Mi existencia, mi inmortalidad está sustentada en vuestros calientes y frágiles cuerpos. Vosotros me creasteis con la primera duplicación celular que se produjo, con vuestro miedo, con todas las lágrimas que regaláis día tras día. Entonces no seáis tan necios y dejar de culparme como yo nunca os culparé por nada. Al contrario, yo os necesito, os amo y deseo por igual a cada uno de vosotros, y por eso tarde o temprano terminareis en mis brazos. ¿Por qué ibas a ser tú diferente?.
Tú también serás mío.
La Parca
Jhoy
"La muerte siempre es un buen tema para hablar. Creo que es el tema que más interesa a la humanidad porque es una de las pocas cosas que el hombre se ve incapaz de controlar por mucho que avance la ciencia. Yo he querido darle un enfoque diferente, una muerte tierna, podríamos decir que casi irreconocible. Bueno que espero que guste.
Muchos muaks loquitos."
Jhoy
Muchas gracias Jhoy
Jim

19 ene 2009

El pacto

Había viajado durante toda la noche desde su pueblo natal hasta el aeropuerto. El vuelo que Pietro esperaba tenía una considerable demora. Lo anunciaban por megafonía. Buscó entonces una cafetería, se sentó junto a la ventana desde donde se divisaban las pistas, y así, con la visión de los aterrizajes y despegues, su ansiedad disminuía. Abrió un bolso de color negro, desteñido y desgastado con el paso de los años y sacó un álbum de fotos. Todo lo tenía guardado desde aquella despedida hacía ya cuarenta años. Era en ese bolso donde él, con apenas doce años, llevaba las galletas de mantequilla que le preparaba su madre y que saboreaba con placer durante la hora del almuerzo en su primer trabajo, y creyó sentir aquel olor.Apenas si ganaba lo suficiente para ayudar a su padre en los gastos que ocasionaban sus estudios. Muchas veces estuvo a punto de renunciar a esa humillación primera de la falta de reconocimiento económica por el trabajo que realizaba, pero la situación familiar no le permitía ningún tipo de reivindicaciones. Además, el ejemplo de su padre, hombre de madrugadas y manos curtidas, ennegrecida piel de carbón y sueños en vigilias desde las entrañas de la tierra, sin reproches a la vida, sabedor sólo de experiencias y responsabilidades pero agradecido y orgulloso de todo lo que el tiempo le iba regalando, había creado en él un espíritu de sacrificio por el objetivo que se trazara en la vida. "Nada se consigue sin esfuerzo" le decía. Esto fue casi un lema familiar. Pietro continuaba recordando mientras hojeaba el viejo álbum de fotos que había traído en el bolso. Instantes recogidos en papel que le devolvían todo un tiempo. Secó una lágrima perdida con el pañuelo color violeta que llevaba, con orgullo, en el bolsillo superior de la chaqueta.
El avión que traía a Francesco, desde el otro lado del Atlántico, tenía un vuelo de sobresaltos. Una fuerte tormenta y las inevitables turbulencias le impedían conciliar el sueño. Trató de leer un libro que llevaba guardado en su, también, viejo bolso negro. Allí estaba, entre sus hojas, una amarillenta hoja de cuaderno con un texto firmado por Pietro, aquel día del "Hasta siempre". Él había destacado por su excelente caligrafía y habilidad para escribir. Fue precisamente Pietro quien escribió la primera carta de amor que le entregara a su primera chica a la que conquistó por las hermosas palabras de su amigo, que no por sus encantos. Esto lo supo años después, cuando fue capaz de confesárselo a Sofía, con la que luego se casaría pese al disgusto de su madre, la modista del pueblo, que siempre quiso para él a aquella vecinita tímida del barrio que le ayudaba a zurcir las ropas viejas. "Ésa es una mujer de ciudad", le decía entre hilvanes y besos de desayunos, "y esta gente ya tiene la vida demasiado gastada ". Pese a ello Sofía fue su mujer durante diez años. Hasta que un día la vida le recordaría las palabras de su madre. Tenía sí, la vida demasiado gastada y se fue muy pronto. El vuelo se había tranquilizado y entre recuerdos fue quedándose dormido. El pañuelo que tenía en el bolsillo de su chaqueta guardó la húmeda constancia de la lágrima que trataba de ocultarse.
En el aeropuerto, Pietro casi adormecido por la espera y con el viejo álbum de fotos en sus manos, reaccionó cuando escuchó por megafonía que el vuelo 3542 de la compañía Alitalia acaba de aterrizar. Guardó el álbum en el bolso y antes de cerrarlo sacó un pequeñísimo frasco con perfume que llevaba allí tan sólo para volver a usarlo en este preciso momento. Lo olió, mojó sus dedos y los pasó por su cuello y por las solapas de su chaqueta.
El avión iba aproximándose al aeropuerto. Francesco respiró aliviado cuando escuchó la voz del comandante que decía "Señores pasajeros, hagan ustedes el favor de abrocharse el cinturón de seguridad que estamos preparándonos para iniciar el aterrizaje". Cerró el libro que había quedado abierto sobre sus rodillas, pero antes de guardarlo en el viejo bolso leyó la carta que Pietro le entregara el día de la despedida”...desde allí adonde estuviéramos, cuando hayan pasado cuarenta años y si la vida nos lo permite, nos volveremos a encontrar a las 6 de la tarde en el aeropuerto de ésta ciudad. Solo hará falta que llevemos con nosotros el bolso negro que compramos con nuestro primer sueldo en la carnicería del pueblo, un pañuelo violeta en el bolsillo de la chaqueta que recuerde nuestras charlas de verano en el patio de mi casa debajo de la enredadera de glicinias, y un pequeño frasco con el perfume que hemos compartido ( tantas veces) como anzuelo para lanzarnos al placer de alguna conquista. Serán estos restos de momentos vividos, sentimientos y olores de juventud guardados en nuestros bolsos, mudos testigos de nuestro reencuentro. Y así nos reconoceremos”, concluía con una distinguida firma y una fecha. Antes de recoger su abrigo del maletero, también él perfumó su chaqueta. Mientras bajaba las escalerillas del avión, apoyado en su elegante bastón y con la mirada extendida, buscando el presente de un viejo pacto se dijo "Ha sido un largo y agradable viaje al pasado pese a las turbulencias".
Pietro bebió el último trago de agua que quedaba en la botella para poder digerir su diaria ración de medicamento. Llamó desde su teléfono a María, su mujer, para tranquilizarla por la demora. Ya de pie y a través de los cristales sintió la proximidad de otro tiempo. Se estremeció.
La espera aunque incómoda, pensó, siempre nos deja instantes para recordar. Y no se equivocaba, ya que ese instante lo iba a recordar el resto de su vida.
Mientras esperaba en la puerta de salida del único avión de todo el aeropuerto que aterrizaba a las seis de la tarde, no podía evitar pensar que aquello no era una mera casualidad: ¿Qué posibilidades había para que únicamente un avión fuera el único que aterrizara a las seis de la tarde?
Pero aquel instante no iba a ser uno de esos. Su mujer ya se lo advirtió esa misma mañana: “Prieto; la bendita juventud hace que magnifiquemos todos nuestros sentimientos, pero por desgracia, esas nobles promesas caen en saco roto. Por favor, no acudas a una promesa que escribiste hace cuarenta años”.
Pero Prieto no era una persona de promesa fácil, y por extensión, no le gustaba las personas que lo eran. Así pues, y haciendo caso omiso de los consejos de su mujer, decidió no faltar al pacto que había plasmado en un papel hace 40 años.
Fueron saliendo todos los pasajeros del vuelo, pero entre ellos no vio a Francesco. Cuando todos habían abandonado el avión, un malestar comenzaba a recorrerle el cuerpo e inmediatamente se dirigió al servicio más cercano para mojarse la cara. Al entrar se miro en el espejo y comprobó que estaba empapado de sudor.
Dejo el bolso en el suelo, se arremango la camisa y giro la manivela del mono mando en dirección a la marca azul, dejo las manos bajo el gélido caudal que brotaba del grifo y se mojo la cara mientras maldecía su vana esperanza por esperar que Francesco acudiera a la cita. Hasta sopeso la macabra posibilidad de considerarle muerto y así justificar la ausencia de su buen amigo. Pero tras este pensamiento volvió a maldecir, aun con más rabia, su esperanza.
Inmediatamente se agacho de malas maneras y levanto el bolso bruscamente, para después dejarlo caer sobre el lavabo de aluminio. Las otras dos personas que se encontraban en la instancia, uno peinándose y otro haciendo uso del urinario, se le quedaron mirando, pero Prieto hizo caso omiso de aquellas reprimendas no verbales y siguió a lo suyo.
Corrió la cremallera, metió la mano en el bolso negro y saco el frasco de perfume que llevaba desde hace 40 años. Tiro el bolso otra vez al suelo y consiguió quitar el tapón del frasco en el tercer intento. Tras lograrlo, vació el resto del frasco sobre el lavabo y así olvidarlo todo. Como únicamente había utilizado 2 gotas, el olor del perfume invadió el aseo del maldito aeropuerto generándole un malestar mayor.
Agarro el bolso y se dispuso a salir velozmente de aquel mal olor. Absorto en su malestar, se giro, y cabizbajo ando hacia la puerta, pero no había dado dos pasos cuando se topo con un desconocido que le cortaba el paso mientras movía un pañuelo violeta, del mismo modo que se hace en los toros para pedir una oreja, y en la otra mano portaba un bolso negro. A Prieto se le ilumino la cara al verlo y aunque no reconocía ese rostro curtido por el tiempo, el pañuelo y el bolso hicieron su trabajo.
Francesco sin saber muy bien que decir, y tras haber sido fortuito espectador del cabreo de Prieto, opto por la sonrisa y le recrimino de un forma jocosa que hubiera tirado el perfume por el lavabo, aunque después le agradeció que lo hubiera hecho, ya que Francesco olió el perfume mientras se lavaba las manos en el lavabo del otro lado del aseo.
El anhelado encuentro por fin se hizo realidad!
Beatriz & Jim

21 oct 2008

Mejor hoy

Había una vez . . . un chico que nació con una enfermedad incurable. Una enfermedad que no tenía solución.
Tras 19 años de extremas precauciones y de cuidados maravillosos, por parte de sus padres, comprendió que: ¡podría morir en cualquier momento!. Hasta ahora no se había parado a pensar en lo grave de la situación. Siempre había vivido en casa con sus padres, y bajo el atento cuidado de su madre. Como todos los niños ¿no?
Un día se cansó de la vida carcelera que llevaba, y decidió salir solo a la calle por primera vez. Se vistió. Le comentó a su madre sus nuevas inquietudes de libertad, y la pidió permiso para poder salir solo a la calle. Su madre acepto, pero se quedó con un sentimiento de temor que la recorría todo el cuerpo.
Caminando por su barrio vió muchas tiendas. Al pasar por una tienda de música notó la presencia de una muchacha. - ¡Amor a primera vista! – pensó. Abrió la puerta y entró sin mirar nada que no fuera ella.
Acercándose poco a poco, llegó al mostrador donde se encontraba la muchacha. Ella lo miró y le dijo sonriente: “¿Te puedo ayudar en algo?”. Mientras, él pensaba que era la sonrisa más hermosa que había visto en toda su vida. Sintió el deseo de besarla en ese mismo instante, pero tartamudeando la dijo: “Si, eeehh, uuhhh…… me gustaría comprar un CD”.
Sin pensar; tomó el primero que vió y le dió el dinero.
-“¿Quieres que te lo envuelva?” –Preguntó la joven, sonriendo de nuevo. . .
Él respondió que sí y ella fue al almacén para volver con el paquete bien envuelto y entregárselo.
Rápidamente salió de la tienda, se fue a su casa, y desde ese día en adelante visitó la tienda todos los días para comprar un CD cualquiera. Diariamente le atendía y se los envolvía la misma joven. Después siempre volvía a su casa para guardarlos en el armario.
Él era un chico muy tímido para invitarla a salir y; aunque trataba, no podía.
Su madre se enteró de esto e intentó animarlo a que se atreviera a invitarla a salir, así que al siguiente día se armó de valor, y coraje, y se dirigió a la tienda. . .
Como todos los días compró, otra vez, un CD; y como siempre, ella se fue atrás para envolverlo.Entonces él tomó el CD; y mientras ella no le observaba, dejó su teléfono apuntado en él y salió corriendo de la tienda, por los nervios.
Tras varios días sin aparecer por la tienda, la muchacha llamo al teléfono escrito en el CD. . .
¡¡¡Ring!!! ¡¡¡Ring!!!
Su madre contestó al telefono.
“¿Bueno?” Era la famosa chica que preguntaba por su hijo; y la madre, comenzó a llorar: . . . “Murió ayer”, la dijo.
Hubo un silencio prolongado, cortado por los lamentos de la madre.
Más tarde; la madre entró en el cuarto de su hijo para recordarlo. Abrió el armario, y en vez de ropa, lo primero que encontró fue un montón de CD’s envueltos. Ni uno estaba abierto. Tomó uno y se sentó sobre la cama para verlo; al abrirlo, un pedazo de papel salió de la caja de plástico.
Decía:
"¡¡hola!!, ¿Quieres salir conmigo? Me gustas mucho. TQ…. Sofía."
Al ver esto, la madre empezó a abrir uno y otro, y en cada CD había un papel igual. . .
Así es la vida. No esperes demasiado para decirle a ese alguien especial lo que sientes.
¡¡DÍSELO HOY…. MAÑANA PUEDE SER MUY TARDE….!!
Besos
Anye

9 oct 2008

Caer en ti

-Como de costumbre salgo de aquel bar con más sed que la noche anterior y menos ganas de comprender lo que me está ocurriendo.
Tomo un rumbo cualquiera y mientras camino, mi cabeza comienza a divagar. Entre pensamientos, y recuerdos, no dejan de aparecer sus ojos, aquellos grandes y envolventes ojos color miel. La mañana despertó hambrienta y a pesar de ser poco más de las ocho, ya puede notarse el angustioso calor, que junto con la humedad y las miles de burbujitas de la noche, consiguen surtir un efecto en mí de sutil aturdimiento.
Las calles empiezan a llenarse. Figuras borrosas caminan presurosas de un lugar a otro. ¿ Sera lunes para mí también ?. Todos parecen defraudados...unos seguramente por querer permanecer demasiado tiempo dentro de sus lujuriosos sueños y otros por no poder controlar alguno de sus frustrados deseos. Yo, sin embargo, hace meses que no consigo soñar. . . Una melena cobriza consigue arrancarme de mis pensamientos y comienzan las dudas . . . . ¿Será ella...?
Mientras el viento juguetea dulcemente con sus largos rizos, brota en mí una nueva esperanza. -¡Esto es absurdo! Creo que comencé a enloquecer. . .hace diez meses que no sé nada de ella. Demasiado alcohol, pero. . .¿ y si fuera ella. . .? Si consiguiera ver su rostro podría saberlo con rapidez. . .
No, no es. Sigo caminando.
Esta nueva decepción consigue cambiar mi rumbo hacía ninguna parte. Tan solo la brisa fresca me saca por momentos del doloroso recuerdo de su cuerpo, otorgándome nuevamente el control de mis actos. Decido bajar la calle central del pueblo, pues sé que al final me aguarda el mar.
Al llegar, la playa esta desierta. Siempre me gustó venir temprano, descalzarme y dejar que las olas acaricien mis pies con arena mientras camino a lo largo de toda la orilla, disfrutando así de la tranquilidad que me proporciona mi soledad.
¡El agua está mejor que nunca! ¿ Quién diría que es octubre ? Mientras el agua refresca mis pies cansados, el sol comienza a resentirse. La brisa dejó de emerger su autoridad hace minutos, y el viento es ahora dueño de la calma. Las olas rompen unas contra otras. Discuten, se enfadan y gritan tu nombre. Todas quieren contarme algo, todas desean alcanzar la orilla.
Las horas de insomnio pesan cada vez más sobre mis párpados. Mis piernas deciden por mí rendirse al cansancio y dejan que me desplome. Tirado en la arena consigo cerrar los ojos y darle otra oportunidad al sueño perdido.
Mientras permanezco inmóvil percibo un sonido apenas inexistente que quiere sobresalir ante los insistentes gritos que te llaman. Quieren advertirme, me piden que me aleje, desean que deje de buscarte. El tiempo pasa y mientras el sol recorre el hermoso cielo, esas voces protectoras se van acercando cada vez más. Algunas olas consiguen tocarme los pies, aferrándose a mi piel, pero procuro que nada interrumpa tú retrato imaginario. El viento empieza a silbar con fuerza, consiguiendo calmar tanta insistencia mientras que la arena revolotea alrededor azotando con brusquedad mi cuerpo. Poco a poco, consigue ganarle espacio al mar, alejándome cada vez más de las advertencias, protegiéndome, ocultándome bajo una fina capa de cálida arena.
Inmovilizado por completo, bajo aquella presión tan cálida, me abandono por completo en tu recuerdo. ¡ Qué bien puedo verte ahora ! casi puedo percibir tú olor. . . En un instante todo se calma. Las nubes dejan paso a los primeros caprichosos rayos de sol; las olas callan sus miedos para susurrar melodiosas palabras; el viento pierde su furia y la arena deja de amontonarse granito a granito en mi cara para darme la oportunidad de coger una bocanada más de oxígeno. Entonces... todo se envuelve de ese olor dulce, y escucho tú voz, que tan suave como siempre me pide que abra los ojos. ¡Que preciosos ojos...!. ¿ Eres tú esta vez?. Estas más bonita que nunca. Mientras me sonríes me tiendes tú mano y sin dudar esta vez la estrecho con fuerza y me incorporo. La arena comienza ha abandonar mi piel y mientras camino a tú lado no dejan de surgir dudas. Me da miedo dejar de mirarte por si volviera a perderte. . .pero tu sonrisa calma mis nervios y comienzo a disfrutar de tú presencia.
Según nos alejamos del punto donde partimos, las dudas desaparecen. Ya no busco que me hables de lo que pasó, no hay miedos que emborronen mi felicidad, ni siquiera puedo recordar el significado de la palabra “dolor”. Tan solo estamos tú y yo.
Publicado por Jhoy
Deseo que os guste. Lo escribí en mis vacaciones en uno de esos días en los que necesitas dejar volar lo que te ocurre por dentro, y después de tanto paisaje maravillososo visto, era imposible no escribir acerca del mar.
Respecto al final. . .hay gente que dice que solo se escribir finales tristes, así que lo he dejado un poco en la imaginación de la persona que lo lee.
Jhoy

2 oct 2008

Mundo desconocido

Tumbada sobre el mar, flota por un mundo desconocido. . .
Mientras se sorprende por no hundirse en el agua, ve muñecas destrozadas que vagan a su alrededor. Intenta incorporarse pero su pequeño cuerpo no reacciona a las órdenes de la niña. Hace tiempo que éste adopto la posición fetal, sin pedirla permiso, y ahora se niega a acatar órdenes.
Temblorosa ante la incertidumbre de su obligado viaje, cierra los ojos lo más fuerte posible deseando que todo termine. . . pero lejos de desaparecer; aparece la visión global de ella dentro de una botella.
Esta imagen causa una apertura total de sus ojos y un pánico magnánimo.
El control del miedo sobre ella es ahora total.
Intenta gritar; pero sus cuerdas no responden. . .
Intenta moverse; pero sigue sin poder conseguirlo. . . como si estuviera atada.
Mientras, algo parecido a un paraguas, se acerca lentamente a la botella. Es como si todo estuviera estancado en un charco . . . menos aquel afortunado paraguas. . .
"Tal vez me empuje y continúe mi viaje. . sea a donde sea" - desea la niña con toda su alma.
Ya se acerca. . . ya se acerca. . .
Cuando el paraguas colisiona lentamente con la botella, esta cede como si de un plástico se tratara, para explotar cúal burbuja de jabón.
La niña cáe al agua, y sin tiempo para hundirse, despierta en su cama entre sollozos y lágrimas. . .
Se enfrento a sus miedos transformándolos en sueños, convirtiendo sus palabras en silencios, y sus movimientos en pausas. . .e inconscientemente : dejo una escapatoria: un simple paraguas.

Besos, Jim

"Las pesadillas son lecciones narradas sin tacto"

9 sept 2008

Utopía real

Marta nos envía un relato precioso. . .tan precioso que lo he titulado (con permiso de Marta) "Utopía Real". . .no puedo decir más. Aquí os lo dejo. . .: Se despertó al alba y decidió escribir a su esposa una carta de amor. No tardo mas de media hora, ya que sabía perfectamente lo que iba a escribir. . . Míranos. . . nos hemos hecho viejos. Algunos dirán “mayores”, pero no somos mayores; somos viejos! La vejez no es algo malo. La juventud cada vez le tiene más miedo. . .pero es otra etapa de la vida. Ahora no somos valorados, no se valora todo lo que hemos vivido, todo lo que sabemos. . . pero yo te miro y recuerdo muchas cosas. Me sorprende y me alegra ver que seguimos juntos, a pesar del tiempo, a pesar de los problemas y a pesar de mi mal humor. No podré nunca agradecerte tanto amor. Que hayas aprendido a aguantarme, que me sonrías aunque no sepas de lo que estoy hablando, que me sigas recordando el qué debo tomar cada día. . .y que lo hagas tan amablemente. . . No sé que es la soledad. . .nunca has dejado que se sentara a mi lado. Siempre has estado cerca, siempre has sido mi compañera del gran viaje de mi vida. Tenemos la piel arrugada, demasiadas manchas que contar, aunque tú sigues teniendo la piel igual de bonita. Siempre fuiste muy guapa, y yo solo soy un pobre viejo a tu lado que cada día da gracias a Dios por ser tu esposo. . .porque al despertar sigas a mi lado. . .me cojas del brazo y me ayudes a caminar. . . Nuestro amor no es viejo, es muy grande. . .eterno!, y espero que nos dejen disfrutar de él mucho más tiempo, no sabría vivir sin ti. . . no después de tantos años. . . no después de que hayas formado parte de mi. . .y yo de ti. . .sólo tu consigues que sonría. Solo tu mirada me enternece, ahora eres mi “viejita” y yo soy tuyo desde siempre; y para siempre. Tuyo siempre, tu viejo cascarrabias Al finalizar la carta, alzo su cabeza, y al contemplar sus arrugas nonagenarias reflejadas en el espejo, pidió un noble deseo . . . ”Ojala todas las personas lleguen a mi edad, y acompañados de la persona a la que aman” Al finalizar su deseo se levanto y camino lentamente hacia su esposa, quien acepto gustosamente la sorpresa de su marido. . . cuando termino de leer la carta. . .le abrazo y según se le caían las lágrimas deseo: ”Ojala todas las personas lleguen a mi edad, y acompañados de la persona a la que aman”

Publicado por Marta

Muchas gracias Marta. . .es precioso. . . Jim

28 ago 2008

Castaños

Los Castaños del camino a mi casa escupían sus hojas por los suelos y me hacia más difícil pensar en que decirla. Sólo podía pensar en la explicación de la profesora de naturales acerca de como habían llegado estos árboles a la Península, gracias a que los Romanos los llevaron consigo por donde fueron conquistando. Me preguntaba si sería cierto. . . Paso a paso se me iban enfriando los pies y las ideas. El viento nos soplaba fuerte en la cara y la humedad era insoportable. Las bolitas con pinchos de estos árboles, que nos arrojábamos tan sólo un año antes, no despertaban el mismo interés en mi, y sin embargo, tenía otros estímulos que pasaron desapercibidos los trece otoños anteriores a aquel. - ¿estás bien? - me peguntó resuelta - llevas todo el camino callado. - Si , es sólo que…- no pude decir nada más, mire un instante sus grandísimos ojos marrones….esos preciosos ojos ,de los que sin saber porqué me quedé prendado, me hipnotizaron…aparté la mirada avergonzado. - Que ¿Qué?-interrumpió mis pensamientos. - Nada mongolíta.- contesté fríamente. Al instante me di cuenta de que todos los planes que tenía para aquella vuelta del camino a casa, se desintegraban cada vez que abría la boca. Y así me había sucedido otras tantas tardes al volver del colegio junto a ella. Las cosas nunca salían como en mi imaginación y eso me frustraba muchísimo. En mis sueños siempre tenía el valor necesario para hacer lo que despierto ni me planteaba. ¿Por qué sería tan difícil?. . .en las pelis todo era tan sencillo. . . El repiqueteo de las frías gotas de agua que caían de los árboles sobre mi capucha, comenzaban a ponerme nervioso, junto con la idea de que nos acercábamos al pequeño puente, que nos separaría, durante interminables horas en las que me castigaría por no haberlo hecho. - Hoy será diferente -me dije en voz baja - ¿Qué será diferente?-me preguntó, al parecer no hablé lo suficientemente bajo. - Nada…- respondí otra vez. - Llevas unos días rarísimo…Seguro que te han pegado algo los imbéciles de tus amigos – y se rió en mi cara. La cosa empeoraba…por momentos y encima el sendero del bosque nos había conducido hasta el puente donde mis ensoñaciones se topaban con cruda realidad… - Me voy. No olvides llevar mañana el trabajo que hemos estado haciendo en la biblioteca.- Se puso seria para decirlo. - No – Sólo conseguí decir esto mientras ella daba la media vuelta y se largaba. - Hasta mañana…. Otra tarde más cruzaba el río por el puente, lleno de musgo, mientras yo me insultaba una y otra vez por dentro. Di un par de pasos en dirección a mi casa , cuando… - Espera – dijo cruzando en dirección a mi – Mejor me llevo el trabajo yo, no vaya a ser que se te olvide y me suspendan por tu culpa. - Enseguida comprendí que Dios me concedía una nueva oportunidad de irme a casa con los sueños cumplidos…. Y no iba a defraudar a Dios !!… Una vez se puso a mi lado, hice ademán de abrir la mochila, pero en vez de eso; la tiré lo más lejos que pude, y antes de que ella pudiera decir nada, la agarré por la cintura y la besé en la boca. ¡¡Por fin !! grite para mis adentros. . .dos segundos después me di cuenta de que ella no reaccionaba. Se había quedado completamente quieta, y sus ojos permanecían cerrados…fría. Al notarlo, decidí que lo mejor sería apartar mis labios de los suyos y decir algo. . . - Lo siento – dije esperándome mi primer bofetón - ¿te he molestado? Llevaba tiempo queriéndolo hacer. - Ella abrió lentamente los ojos, los clavó en los míos y dijo: - yo también – Y me besó. Esta vez sus labios se volvieron cálidos al igual que sus mejillas. Permanecimos abrazados un tiempo que me pareció irreal, hasta que ,me apartó un instante y me susurró: - Pero no era necesario tirar el trabajo al río - y volvimos a besarnos . Al día siguiente nuestras miradas se cruzaron y nos sonreímos en un gesto de complicidad, mientras intentábamos explicarle al profesor, porqué no teníamos el trabajo….
Besos, Bum

29 jul 2008

Otro día mas

Agua; componente básico de la vida. Hay más en nosotros de agua que de cualquier otro elemento.
Fuego; contraposición del agua, y tal vez por ello, mágico elemento que consigue hipnotizarnos con su baile del caos.

Espero que os guste este relato inspirado en la increíble foto. . .


- Un día más -

Desde hace mucho, mucho tiempo. . . todos los días, el mar, espera a su enemigo más lejano: el sol.

Al amanecer aparece tímidamente por la lejanía, y poco a poco se adueña del mar el cual es cautivado por el color rojizo de su enemigo y sin poder defenderse se va tiñendo de rojo. . .

Sumiso, el gran cristalino se resigna, e impasible observa el disfrute del sol al contemplar el estandarte rojo y amarillo reflejado en él. Este, orgulloso de tal hazaña, se alza más y más para contemplar la totalidad del nuevo imperio dominado . . . más, más y más. . .hasta que, ya demasiado tarde, recuerda como hace años derritió las alas del pobre Ícaro por querer elevarse demasiado, y ahora el derrotado empieza a ser el. . .

Su cálido color rojo empieza a desaparecer de su enemigo, y poco a poco, va perdiendo lo conquistado según continua alzándose. Su imperio, antes rojizo, se tiñe de color azul hasta que solo queda una leve marca en el mar de color amarillento.
Este último batallón resiste todo el día , hasta que al atardecer se retiran con el único pensamiento de regresar al día siguiente; con la misma fuerza, calor y color.

Por otra parte, el mar descansa acompañado de la luna, pero sabiendo que en pocas horas volverá a batirse con el sol. . . únicamente espera que siga repitiendo el mismo error, que lleva cometiendo desde el principio de los tiempos.


Jim (se nota que me estoy leyendo la Iliada de Homero?¿ no?, jejeje)

"No pidas al Sol que explique el misterio de la noche" - Federico Garcia Lorca

28 jul 2008

A solas

Jhoy nos envía este maravilloso relato, el cual espero que disfrutéis con él tanto como disfruto yo.

A solas. . .

Como siempre, bajé del tren pensando que nadie merece pasar tantas horas sin alguien con quien poder compartir sus inquietudes. Un -¡Hola!, o un simple -¡Hasta luego!, no son suficientes para llenar este vacío que alberga en mi alma. Ni los amigos, ni la poca familia que demuestra serlo, ni mucho menos, la gente del trabajo son suficientes. Y es que llevo tanto tiempo compartiendo piso con mi amiga Soledad, que ya, ni me doy cuenta que ella siempre me acompaña, siempre está presente.

Mientras camino, como todas las noches, pienso en todo lo que me gustaría cambiar en mi vida y decido sin dudar un segundo que mañana lo pondré en práctica. Tengo tanto que mejorar, que nada más encontrarme frente mi casa, el miedo se apodera otra vez de mí, anulando mis más íntimos deseos. Así, noche tras noche, camino hacía mi hogar con la esperanza de que un día sea capaz de resistirme a tan angustiosos compañeros.

Hoy, la noche es más oscura de lo normal, las estrellas decidieron no despertar y está empezando a llover con fuerza. Mi camino a casa será más crudo aún que otras noches. Mi reflejo en los charcos produce en mí cierta esperanza repentina de pensar que no estoy tan sola, pero mi fascinación por mi otra yo, se desvanece rápidamente. ¡Ojala no dejara de llover nunca!, ¡Ojala se inundara todo!. Así, podría seguir disfrutando de su presencia y de mi falsa tranquilidad. Ella parece tan feliz allí abajo . . .

Hoy las pequeñas tiendas cerraron antes de tiempo, dejando las calles vacías y tristes. La poca gente que camina va tan preocupada en lo que le pasará si se mojan el cabello, que todos caminan refugiados en ellos mismos. Nadie despega los ojos del asfalto. Todos parecen hipnotizados por el negro y brillante barniz que cubre la ciudad. Nadie se volverá para mirarme por debajo de su paraguas, ni mucho menos se preguntarán ¿por qué camino tan lenta? o ¿por qué soy la única a quién no le importa mojarse?

Ya quedan pocos metros para llegar, y las piernas ya comenzaron a caminar arrastrándose con esfuerzo dos calles más atrás. Son las únicas que parecen haber entendido que hoy vengo con el valor suficiente de cambiar mi vida por completo.

Ya en el umbral de mi casa, buscó mis llaves para abrir la puerta del jardín, pero hoy Dala, la vieja perra del vecino decidió no venir a saludarme. -La daré un margen de tiempo...nunca me ha fallado, o quizás sea mejor así... Después de pensarlo unos segundos, decidí meterme dentro y cerrar con sumo cuidado el cerrojo para que no me sintieran.

Una vez dentro, me dirigí al salón, tras abrir la llave del gas y encendí la luz mientras sonreía a mi compañera. . . me senté en mi sofá preferido y dejé que mis parpados cansados se cerraran. . . esta vez no correré hasta la ventana para abrirla. . . ni pondré cara de horror mientras cierro la llave del gas . . . creo que lo mejor que puedo hacer hoy es ofrecer a mi compañera de piso un último cigarrillo: el cigarro de la felicidad.

Publicado por Jhoy

Enhorabuena y muchas gracias Jhoy.
Jim

"Siempre es consolador pensar en el suicidio: de este modo se puede sobrellevar más de una mala noche." - Nietzsche

24 jul 2008

No puedo dejar de mirarla

No puedo dejar de mirarla;
es vivaz, saltarina, loca, rápida y al mismotiempo inteligente en sus movimientos.

No puedo dejar de mirarla;
tal vez esté seducido por sus colores o por su esfericidad perfecta, pero no puedo dejar de mirarla.

Más de mil veces corri tras ella. La traté bien y mal, pero también más de mil veces fue ella la que quiso entrar en algún arco para que yo pudiera salir corriendo y gritar desesperadamente el gol que nos había dado el triunfo.

Como la extrañaba tanto fui al estadio a verla; allí me pude dar cuenta de que no la querían por lo que era, sino por lo que representaba: un pase a un cuadro más grande, una citación a la Selección Nacional, un contrato estupendo, una transferencia al exterior, etc.

Y entonces con esa horrible mezcla de bronca y tristeza volví al pasado donde la había conocido.
Estaba igual que antes, y muchos niños se peleaban por su culpa:
"No fue goooool; pasó por arriba del palo !!!"
"No chaval !! Fue golazo !!!"

De repente, como por arte de magia, cayó en mis manos. La miré, le hice un guiño y la acaricié, pero no me conoció. . .

Claro; yo siempre fui un pésimo jugador, pero ella nunca supo que siempre quise demostrarle que la amaba.

A su lado, fui la persona más feliz del mundo. En un momento, quise robársela a los chicos para que fuera únicamente mía . . . pero, en seguida . . . las lágrimas que brotaron de mis ojos me acercaron a una triste realidad:

"Una silla de ruedas y dos piernas amputadas son incompatibles con una pelota de fútbol"

. . .y pense: "POR ESO, NO PUEDO DEJAR DE MIRARLA"

Publicado por Anye

2 jul 2008

HOTEL

Hoy a sido un día provechoso, en lo que a escribir se refiere. He llegado a casa tarde pero con ganas de escribir, y esto es lo que ha salido. Espero que os guste. . .

- HOTEL -

Desorientación, junto con un escalofrío, fue lo primero que sentí al recuperar el conocimiento. Me incorpore, y con manchas de sangre por toda mi ropa, me pregunte qué había ocurrido. . .

Tembloroso inspeccione el lugar. Desde el marco de la puerta observe lo que parecía una suite de un hotel. En el lateral izquierdo había dos grandes ventanales que intuía daban a un balcón. En frente de mi, había una cama de tamaño enorme y dos mesillas, una a cada lado, un poco ridículas en comparación con la cama. Todo parecía normal. . . salvo por mi sangre.

Tambaleando, me deje caer hacia los grandes ventanales de mi izquierda, para mirar a través de ellos e intentar dar con la ubicación del Hotel, en el cual habia despertado.
Al precipitarme sobre dichos ventanales, estos se abrieron y me tope con la barandilla de un pequeño balcón a la altura de la cintura. Todo mi cuerpo balanceo sobre aquella barandilla y antes de caer al vacío logre aferrarme a aquel asesino metálico. . .una vez estabilizado en el balcón, los focos de la plaza pasaban por mi cara de izquierda a derecha junto con luces azules girando a toda velocidad. . .sentí miedo y rápidamente entre dentro de la habitación.

Todavía aturdido me senté en la cama y volví a preguntarme que hacia allí. No recordaba nada. Pero ¿y esas manchas que tenia por toda mi vestimenta y manos?

Las sirenas seguían sonando afuera. . .

Al instante me percate de una presencia en el cuarto de baño. Desde la cama veía levemente los pies y un gran charco de sangre que crecía por momentos. Del susto retrocedí de espaldas hasta la esquina de la habitación más alejada de aquel líquido rojizo.

Volvieron las incógnitas a mi cabeza: ¿Qué había pasado?¿que hacía yo allí?¿Que habia echo?

Temblaba de miedo.

¡PUM, PUM! – Aporreaban la puerta mientras gritaban – “¡¡Policía, abra la puerta!!”

No reaccione.

¡PUM, PUM! – más golpes- “Vamos a derribar la puerta. No ofrezca resistencia”

Pensé en huir ya que aquel panorama no propiciaba buenos augurios para mí, y tampoco ayudaba mi perdida de memoria.


Rápidamente busque una escapatoria de aquella maldita habitación, pero solo encontré dos opciones. La primera; de donde venia. Aquel balcón, que había intentado matarme, y todos esos focos mareándome de derecha e izquierda. . .no me pareció la mejor idea.
La segunda; el cuarto de baño. Tal vez hubiera una ventanita de ventilación por la cual huir de aquel desconocido lugar, pero el cadáver tirado en el suelo y la cantidad de sangre, la cual iba en aumento, eran un gran obstáculo para mí. . .

¡CRASH!- la puerta se partía en dos y no quedaba tiempo. Debía armarme de valor.

Salí corriendo al cuarto de baño saltando el cadáver e intentando no pisar la sangre. Una vez dentro del baño escuche como la puerta de la habitación cedía por completo, y al levantar la vista y recorrer aquel cubículo por completo, confirme, que los ventanales en los baños solo existen en las películas.

Nuevamente hundido me arrincone entre la taza y la pared, afloje mis rodillas hasta que mi culo golpeo el suelo y me rendí.. . .en ese instante entro en el baño un efectivo de los cuerpos especiales , arma en mano, seguido de un segundo. La actitud de aquel hombre era de nerviosismo pero con actitud firme. Pasó la linterna sobre mí y cerré los ojos abandonándome a mi suerte.


Con los ojos cerrados, adivine el sonido de la sangre aplastándose contra el suelo y escuche el lamento de aquel policía , seguramente producido al comprobar el estado irreversible de aquel individuo.

Sin poder controlarme; abrí los ojos y seguidamente grite: ¡¡Ahhhh!!. . . grite al ver MI rostro en aquel cuerpo . . . pero nadie me prestó atención. . . ya era tarde para mí.

Ha día de hoy, aun no sé lo que paso. . ., y tal vez jamás lo sepa, pero la necesidad de saber quien me mato, es la que me retiene, cautivo, prisionero, en esta habitación . . . esperando una respuesta para poder descansar , . . .quizas en paz.

Jim

Creo que los "asuntos pendientes" a la hora de morir, pueden atraparnos y no dejadnos marchar hacia donde quiera que sea . . .por eso, como ya comente en una entrada anterior, tengo mis "deudas" saldadas y si me tuviera que ir ahora mismo, me iría con total tranquilidad. . .OTRA COSA ES QUE TE PEGEN UN TIRO!!! JAJAJA.

Espero que os haya gustado, un beso.

6 jun 2008

Mi amada

Salí de casa bajando los escalones de tres en tres. Estaba decidido y convencido de que esa noche la ingrata soledad no podría encontrar el camino de vuelta, ya que las grandes cantidades de alcohol que estaba predispuesto a ingerir haría que se perdiera. . .aunque fuera por unas horas.

Con ímpetu entre en el Pub. El aire generado por mi fogosidad con la puerta de entrada hizo que las escasas 10 personas, que se encontraban en el local, titubearan la cabeza con intención de divisar la puerta, aunque no todos lo consiguieron.

Me senté en la primera banqueta que encontré en la barra y pedí tres chupitos de tequila al camarero. Este, como si se tratase de un vulgar psicólogo de película de clase B, se limito a repetir las 3 últimas palabras pero con entonación de interrogación. En ese momento, y con la soledad todavía acompañándome, utilice la retorica para conseguir mi fin: el tequila.

Después de volcar el primer chupito violentamente en mis labios y de hacer caso omiso a la sal y el limón, empecé a sentirme mejor.
Cuando me disponía, seguramente, a romperme algún diente con el segundo chupito una voz de mujer consiguió ruborizar todo mi cuerpo:

-Hola, ¿está ocupada?
Aun sereno me gire.

No supe ocultar a tiempo mi asombro al ver su bello rostro y eso provoco una media sonrisa en ella. Sus ojos eran penetrantes y su piel muy pálida. Jamás la había visto antes. Ni jamás había visto a nadie tan bella como ella.

Se sentó a mi lado y entablamos conversación. Hablamos de todo. Era increíble la forma en la que me comprendía, escuchaba, opinaba. La soledad había desaparecido y empezaba a desaparecer de mi cabeza según iba pasando la noche. Estaba tan ensimismado con la bella mujer que no había caído en los olvidados chupitos que se aposentaban en la barra, bueno, también ellos eran dos.

La noche fue perfecta. No me dejo acompañarla a casa, tal vez por desconfianza, pero quedamos para el día siguiente, y el otro, y el otro…siempre era perfecto.

Después de bastantes citas decidí invitarla a casa y que mis padres, por fin, la conocieran. Deseaba que el comportamiento de ambos fuera el correcto, y no como el de otras situaciones, y deseaba que pasáramos una velada tranquila y agradable. . .para variar.

Al entrar a casa hice las presentaciones oportunas, y en ese momento empezaron sus típicas aptitudes. Ninguno de los dos fue capaz de saludarla correctamente y lanzándome una mirada severa mi padre, acompañado de un sollozo de mi madre, se dieron media vuelta sin decir palabra y se dirigieron hacia la mesa.
Rápidamente me puse a la defensiva y muy violento por aquella situación. Me disculpe con ella por el comportamiento de mis padres y ella pasándome la suave y fría mano por la mejilla me exculpo de toda culpa.

Pero lo peor estaba por llegar. . . Al pasar al salón me di cuenta de que en la mesa únicamente había tres platos, con sus tres tenedores, sus tres cuchillos, etc. . .

Replique a gritos que era el peor acto que habían realizado en sus vidas:
Esto no se le hace a nadie – Grite exageradamente fuerte.
Tranquilízate – decía mi padre, - no pasa nada – repetía una y otra vez-
¿Que no pasa nada? Os presento a la persona con la que he decidido comenzar una nueva vida y la tratáis de esta forma – me iba acalorando por momentos.
Tranquilo. . . – seguía repitiendo entre los lloros de mi madre.
¿Tranquilo? – cada vez que repetía esa palabra se me clavaba en la cabeza como una aguja y hacia que me exaltara mas. –Me voy – volví a gritar
Entonces sentí unas manos agarrándome de mis antebrazos. Los gritos, lloros, palabras, silabas me abrumaban. Intente liberarme de las voces, los sonidos. . .todo pasaba muy rapido, todo daba vueltas. . .

Al día siguiente, creo, desperté en un la cama de un hospital con la única compañía de mi bella amada.

Se encontraba en una esquina de aquella extraña habitación y la pregunte “¿Qué sitio es este?” a lo que ella no respondió. Solo lloraba.

Intente levantarme pero mis muñecas estaban atadas a la cama. Empecé a gritar. Al oír los gritos entro un medico junto con mis padres exaltados y repitiendo la fatídica palabra: "tranquilízate. . . "

Hice caso omiso de mis padres, y de sus repetitivos consejos, para volver a insistir en la localización en la cual me encontraba. . .¡preso!. La única respuesta que obtuve fueron más lloros y lloros, hasta que el médico se sentó en la cama y agarrándome suavemente la cabeza por la zona de la barbilla aparto mi mirada de ella y la dirigió hacia él, diciéndome:
- Tienes que empezar a comprender que en esta habitación estamos solo 4 personas. . . tus padres, tu y yo.

Sus palabras chocaron, de nuevo, contra mis tímpanos. Sin darme tiempo a contestar, continúo:
- Vamos a ayudarte. No te preocupes, estarás aquí hasta que te cures, nosotros te ayudaremos. . .

. . .de eso hace ya algún tiempo y tras muchos exámenes estoy totalmente curado.
- Supongo que mi cara en aquel momento sería un poema, ¿no doctor? - le comento mientras firma mi reinserción a la vida social.
- Pues sí, pero no te preocupes. . . – crea una pausa mientras termina de rellenar el papel. – Bueno, pues ya está. Aquí esta su hijo totalmente curado. Enhorabuena- mirándome fijamente.
- Muchas gracias por todo doctor – aprieto su mano afectuosamente por el servicio prestado.

Al estar fuera del recinto psiquiátrico e inspirar el aire profundamente, reteniéndolo una brevedad, para después exhalarlo con ritmo continuado, miro la cara de felicidad de mis padres y me reconforta el saber que por fin abandonamos aquel maldito lugar para comenzar una nueva vida junto a las personas que más quiero: . . . .: mis padres, mi amada y yo.

Jim

"La locura es un estado especial, sin limites y sin prejuicios en lo que todo es posible y a los que solo unos pocos afortunados pueden acceder"

30 may 2008

Curiosidad

Anye nos deja este curioso relato sobre la naturaleza , sus seres mitológicos, fantásticos, y de una forma muy original mostrarnos las consecuencias del no pensar de nuestros actos. . .


Un humilde granjero cayó muy enfermo en cama y no podía ocuparse del ganado. . .

Siempre había sido un hombre trabajador y generoso que compartía su trigo con las Hadas del lugar. Así que cuando las Hadas se enteraron de que no podía trabajar, se presentaron ante su casa para hablar con él.

Le dijeron que no se preocupara, que ellas cuidarían de la cosecha y de los animales por él, hasta que se recuperara, pero que debía de cumplir una única cosa…

- Mientras halla luz del día - dijo una - no debes observarnos jamás.

El granjero aceptó el juramento y les agradeció mucho el favor. . .

Durante veinte días no se movió del su cama hasta entrado el atardecer, cuando observaba atónito como las vacas habían sido cuidadas, alimentadas y estaba muy limpia y perfecta la granja.

Al día siguiente, por la mañana, y tras el jolgorio de las hadas en sus quehaceres diarios no pudo reprimir su curiosidad y se asomó por la ventana, incumpliendo su pacto, para verlas trabajar.

Allí estaban ellas tan pequeñitas, menuditas, con sus gorritos verdes preciosos, moviéndose rápidamente. Lo más divertido era verlas trabajar entre risas y bromas.

El granjero no pudo reprimir la risa de satisfacción y de asombro al ver tal espectáculo, pero las Hadas le escucharon y sin darle tiempo a nada, se esfumaron y desaparecieron para siempre.

Por su curiosidad, desde ese día no volvieron a ayudarle en la granja y por su incapacidad para trabajar, la granja fue de mal en peor hasta que se arruino.

Saludos y no ser muy curiosos. . . solo lo justo.

Besos a todos.
Anye

Publicado por Anye

Muchas gracias por tu colaboración Anye, intentaremos no ser curiosos y sobre todo no incumplir nuestras promesas. Es mejor no hacerlas.

Aprovecho para comentaros que este es el penúltimo día del mes de mayo, 31 días para los despistados, y que con esta entrada de Anye es la 20 en este mes. . . hemos batido record y quiero daros las gracias a todos lo que habéis contribuido a esto, ya que es muy difícil escribir un relato o un comentario todos los días. . .pero seguro que algún día lo conseguiremos entre todos.

También quiero dar las gracias a esa otra parte imprescindible del blog. Aquellos que aunque no escriben relatos, nos aportan sus valiosas opiniones y les animo a que se animen , jeje.

Besos
Jim

"La curiosidad mato al gato" - No podía ser otra frase

22 may 2008

El siguiente relato esta basado en una leyenda urbana que escuche, leí, o me contó algún amigo mio que a la vez le contó un amigo suyo, hasta un numero infinito de amigos. . .

Pongo la advertencia porque el relato es bastante crudo y no quiero dañar la sensibilidad de nadie.

El relato esta escrito por mí. Esta narrado en forma de historia y no recuerdo que en el original existieran nombres ni tantos detalles, sobre todo MI patito de goma . . . por eso terminaré diciendo que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. jajaja.

Disfrutar.
Jim

"A veces la realidad supera la ficción, ¿a veces?"

La noche más larga

Acechaba la noche en un pueblecito recóndito, cerca del lugar donde las montañas se clavan en el cielo. La tarde había resultado muy agradable. Julia, de 20 años recién cumplidos, había pasado toda la tarde jugando con su bebé de no más de 6 meses, pero ya cruzando aquella tardía franja horaria era hora de darle un baño al bebé y acostarlo como hacía siempre.

El pequeño barreño de aluminio ya estaba preparado para el puntual evento que se producía todas las noches. Estaba lleno hasta la mitad y con el típico patito de goma. La colocación de la bañera natural era el epicentro del amplio salón de la casa. La casa era la típica de estos pueblos: salón enorme y con chimenea en la que siempre ardía alguna brasa. Al lado estaba la cocina, la cual había que traspasar para llegar a la salida principal de la casa. Y rodeando a ésta, por fuera, nos encontrábamos justo detrás un montón de troncos listos para calentar aquel hogar.

Julia desvistió al bebé dulcemente y antes de introducirlo en el barreño comprobó la temperatura del agua…era perfecta. Mojo al bebé con el agua y poco a poco lo fue zambullendo en él. El bebé se lo pasaba a lo grande salpicando y jugando con Julia, a veces a ésta la tocaba levantarse a por el dichoso patito ya que su bebé estaba enseñándole a volar.

- ¡Julia! – gritaban desde la puerta a la vez que la abrían.

Normalmente en este tipo de pueblos, tan alejados de civilizaciones masivas, todo el mundo se conoce y a Julia no le extrañó que la puerta se abriera.

- ¿Que tal?- Exclamo Julia al ver a su vecina Carmen cruzar el marco. Aposentó al bebé y se levantó a saludarla.
-Pues muy bien. Es que vengo porque necesito me prestes alguna cosilla.
-No te preocupes, lo que quieras. –
Julia miro al bebé para comprobar que este se lo pasaba en grande jugando con su patito.
- Entonces Carmen, ¿Qué necesitas? – Pregunto Julia.
- Pues mira, estaba cocinando y de repente: ¡chas!, se me ha caído la poca sal que me quedaba. Si pudieras prestarme un poco…
- Claro que sí. Vamos a la cocina. –Julia observo su hermoso y feliz bebé.
- ¡Que grande esta ya! ¡Como se lo pasa en la bañerita! – Exclamo a los cuatro vientos Carmen al ver el interés de Julia por su bebé.
- Bueno, un poquito más grande. . .tampoco mucho – Respondió Julia mientras se daba la vuelta en dirección a su cocina para proporcionar a su vecina la sal.
–Aquí tienes-
- Hay guapa muchas gracias.
– esbozó una amplia sonrisa de agradecimiento y continuo hablando.

- También necesito un poco de perejil, que menuda pinta tiene ese. ¿Y tú qué tal? -insistio Carmen
- Bien, ya sabes un poco preocupada por el trabajo de Andrés. Como todos, si cierran esa fábrica no sé qué vamos a hacer. No sabemos hacer otra cosa. – Se preocupaba Julia.
-No te preocupes mujer que ya estamos a punto de llegar a un acuerdo con ellos y veras como todo se arregla y podemos seguir aquí tan lejos de tanta maldad; asesinos, ladrones, drogas, etc.. – presumía Carmen – ¿Me dirás que se esta mal?. – La acosaba con algún empujoncito.
- Por cierto. Necesito algo de leña cortada por que estoy sola en casa y no se a qué hora volverá mi marido de trabajar. Hoy tenían que estar hasta muy tarde. ¿recuerdas? – lo pronuncio con rin tintín.

Julia la miraba a la cara con media sonrisa pero con el deseo de que se marchara aquella cotilla aburrida. Cogió el abrigo e hizo un gesto con la mano, no sin antes echar otro vistazo al bebé el cual jugaba gritando a dar saltitos. Al observar Julia que el patito estaba en el suelo, lo recogió y se lo lanzo al bebé. Le golpeó en una mano y cayó al agua. El niño grito de alegría.

Mientras caminaban alrededor de la casa Carmen no hacia más que hablar.
-Pues el otro día fui a casa de la vecina de al lado y observe como estaba hablando de forma insinuosa con el lechero....y es que ya se sabe con esa. ¡Mas que las gallinas! – grito en voz baja.
- Como es usted Carmen-replico Julia- es una señora muy simpática y amable con todo el mundo.
- Ya hija pero una cosa es ser amable y simpática y otra que estés media hora hablando con todos los que llaman a tu puerta. – Carmen se iba enfadando con ella misma.
- Jajaja- rió Julia por vergüenza

- Cuidado con el suelo- la advirtió a Carmen.
- Gracias hija. Tu es que no lo comprendes, todavía eres muy joven. Bendita juventud-ahora sí que grito a los cuatro vientos.
- Bueno, ya hemos llegado. ¿Cuantos se llevará?, Carmen. – preguntó Julia ya hartá de los comentarios de la vecina.
- Pues tres de los pequeños hija. Porque no voy a poder con más. – respondió Carmen

Julia abrió la puerta donde estaban bien guardados y eligió tres de los que no tenían corteza.

Carmen los recogió de las manos de Julia y empezó a colocarlos debajo de la alta ventana que existía en este lado de la casa. Primero uno. Después el segundo y un tercer ultimo.

Julia intento cerrar la puerta de la leñera. Pero no pudo. Varios trozos se habían descolocado y el de más abajo tenía una de las esquinas introducida justo en donde se pliega la puerta. Julia tiro fuertemente y logro sacarlo pero también logro que otros rodaran…

- Julia hija. . – interrumpió en plena batalla con los troncos de leña –
-¿Quéeee? – respondió desganada.
- Nada mujer, pero creo que se te está quedando la comida. . . .

Julia dio un respingo y al darse la vuelta Carmen observó su cara desencajada. En ese momento Carmen grito mientras corría hacia la casa al ver la cara de su vecina y adivinar que no había nada puesto en el fuego…al menos comida.

Corrían las dos lo más rápidamente posible mientras por las ventanas laterales observaban el agua teñida de rojo y el bebe inclinado, durmiendo tranquilamente con la espaldita apoyada en un lateral.
Siguieron corriendo por el lateral. Ahora la posición del bebe había cambiado.
Se había escurrido hacia abajo y se podía ver la planta de los pies y sus piernecitas de color negro carbón. Justo ahora comprendía Julia que cuando le lanzo el patito al barreño su bebé no jugaba a dar saltitos, sino que intentaba salir del agua por que le estaba empezando a quemar.

Los gritos fueron desgarradores.

Por la ultima ventana, situada al lado de la puerta, pudieron ver como el bebé terminaba de zambullirse, en posición fetal dentro del barreño, y las burbujas eran ya muy visibles por el punto de ebullición que habia alcanzado el agua.

Al abrir la puerta, la situación era irreversible.
¡POP! Salto la cabeza del patito de goma, con el que minutos antes jugaba el bebé y emitió ese sonido característico que hacen todas las ollas cuando la comida ya está casi lista, shhhhhhhhhhhhhhh......

Julia cayó al suelo de rodillas. . .


Saludos Jim

"Ésta leyenda urbana es una crítica a los jóvenes y sus descuidos. Es típica de países del Este en los que la mayoría de las casa son de este tipo y en donde se siguen utilizando barreños para asear a los niños. Solo es una leyenda urbana. Pero seguro que para la pobre Julia fué la noche más larga de su vida y por desgracia se le repetirá en sus retinas el resto de su vida"